Yo he llegado a ser ministro
de la Iglesia, para anunciar el designio secreto que Dios ha mantenido oculto
desde siglos
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Colosenses
1, 24-29; 2, 1-3
Hermanos: Ahora me alegro de sufrir por ustedes, porque así completo lo que
falta a la pasión de Cristo en mí, por el bien de su cuerpo, que es
Por
Dios ha querido dar a conocer a los suyos la gloria y riqueza que este designio
encierra para los paganos, es decir, que Cristo vive en ustedes y es la
esperanza de
Quiero que sepan cuántos esfuerzos estoy haciendo por ustedes, por los de Laodicea y por todos los que no me conocen personalmente.
Se lo digo a ustedes para que todos se animen, y unidos íntimamente en el amor,
puedan alcanzar en toda su riqueza el conocimiento pleno y perfecto del
designio secreto de Dios, que es Cristo, en el cual están ocultos todos los
tesoros de la sabiduría y de la ciencia.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 61
Dios es nuestra salvación y
nuestra gloria.
In Deo salutáre meum et glória mea.
Sólo Dios es mi esperanza, mi
confianza es el Señor: es mi baluarte y firmeza, es mi Dios y salvador.
Dios es nuestra salvación y nuestra gloria.
In Deo salutáre meum et glória mea.
De Dios viene la salvación y mi
gloria; él es mi roca firme y mi refugio. Confía siempre en él, pueblo mío, y
desahoga tu corazón en su presencia, porque sólo en Dios está nuestro refugio.
Dios es nuestra salvación y nuestra gloria.
In Deo salutáre meum et glória mea.
Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor, yo las conozco y ellas me siguen.
Oves meae vocem áudiunt, dícit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.
Aleluya.
Estaban acechando a Jesús para ver
si curaba en sábado
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
6, 6-11
Gloria a ti, Señor.
Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y
se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.
Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado
y tener así de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al
hombre de la mano paralizada:
"Levántate y ponte ahí en medio".
El se levantó y quedó en pie. Entonces Jesús les dijo:
"Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en
sábado: hacer el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?"
Y, después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre:
"Extiende la mano".
El la extendió y quedó curado. Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y
discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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